Introducción de La siesta inolvidable 2007

Introducción original
Introducción especial de Carlos Barragán
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viernes, 18 de junio de 2010

La noticia en radio. Cuando todo pasa y nada queda.

En este interesante artículo, Marcelo Cotton describe lo que sucede con las noticias en la radio. Mi sensación es que seguramente a ti, por ser oyente de radio, sientes lo mismo.

Por sus propias características, la radio es un medio sensorial. A diferencia de los medios gráficos donde la información impresa puede almacenarse y leerse una y otra vez, la radio carece de esa posibilidad. En cambio, tiene la ventaja de crear climas y sensaciones con los sonidos, la música y los silencios. La radio pues no se lleva del todo bien con la información. Los datos son difíciles de aprehender, pasan y se disuelven, a menos que uno tenga un anotador cerca y la atención bien despierta para tomar nota de lo esencial. Por lo tanto, cuando se informa en radio (excepto ciertos datos imprescindibles), poco es lo que queda de esa información y mucho de sensación, de clima. La radio es poco estricta con los datos precisos. Y muy indulgente con las sensaciones que esta información provoca en la sensibilidad de los radioescuchas.

Dicho esto cabe hacer un paréntesis para analizar el efecto que provoca mucha de la información que pasa por la radio. Los informativos comunican más a través de la música y el tono del locutor que por la información que vierten. De tal manera que, como comprobó Orson Welles en 1938 con una supuesta invasión extraterrestre, en radio se crea primero la sensación de veracidad, antes que el acto mismo de informar.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

La noticia en radio. Cuando todo pasa y nada queda

Por sus propias características, la radio es un medio sensorial. A diferencia de los medios gráficos donde la información impresa puede almacenarse y leerse una y otra vez, la radio carece de esa posibilidad. En cambio, tiene la ventaja de crear climas y sensaciones con los sonidos, la música y los silencios. La radio pues no se lleva del todo bien con la información. Los datos son difíciles de aprehender, pasan y se disuelven, a menos que uno tenga un anotador cerca y la atención bien despierta para tomar nota de lo esencial. Por lo tanto, cuando se informa en radio (excepto ciertos datos imprescindibles), poco es lo que queda de esa información y mucho de sensación, de clima. La radio es poco estricta con los datos precisos. Y muy indulgente con las sensaciones que esta información provoca en la sensibilidad de los radioescuchas.

Dicho esto cabe hacer un paréntesis para analizar el efecto que provoca mucha de la información que pasa por la radio. Los informativos comunican más a través de la música y el tono del locutor que por la información que vierten. De tal manera que, como comprobó Orson Welles en 1938 con una supuesta invasión extraterrestre, en radio se crea primero la sensación de veracidad, antes que el acto mismo de informar.

Al mismo tiempo, los informativos convencionales no sólo generan la sensación de veracidad sino también la de vértigo, ya que en ese formato los acontecimientos se transmiten sin solución de continuidad, unos tras otros sin posibilidad de digerirlos. La noticia de política al lado de la policial al lado de la deportiva al lado de la de espectáculos al lado del estado del tiempo…
Todo sucede con una misma densidad específica. La ilusión de estar informado se parece mucho hoy a la sensación del adormecimiento de los sentidos.

Por otro lado, la noticia como formato es la reina (además de la publicidad) de la radio AM. Se considera noticia todo hecho actual que (agenda de los grandes medios mediante) se considere de interés general y que rompa con el estado “normal” de las cosas. En ese sentido, es noticia, por ejemplo, la última declaración de una figura famosa y no lo es la situación miserable de millones de campesinos pobres. La noticia y los hechos superficiales dominan la escena del periodismo radial haciéndonos creer que estamos conectados con la realidad. Gran paradoja.

Si nos remontamos tiempo atrás, comprobamos que la noticia (tal cual la conocemos hoy) se divulgó por el mundo a partir de la invención del teletipo que permitía que los “último momento” pudieran transmitirse velozmente de un lugar a otro, coincidiendo con la primera guerra mundial cuando la cantidad de hechos noticiables merecían ser transmitidos con urgencia. Según el periodista Daniel Ulanovsky Sack la forma de producción y transmisión de noticias responde a la lógica industrial de producción fordista: “no es casual que la confección de la noticia se haya pensado como una cadena productiva” .

Vale decir que esa práctica se perpetuó al día de hoy cuando lo urgente (que muchas veces no lo es) desplaza a lo importante. Y si hablamos de radio, mucho más aún. Podemos estar escuchando una noticia absorbiendo por nuestros oídos la sensación de urgencia que se asemeja a los trucos que usó Welles hace más de 80 años, perdiéndonos lo importante.

La radio está hecha de sonidos, esos sonidos nos plantean mundos (reales e imaginarios), que dan lugar a la reflexión, a los conceptos, a las ideas. Eso es lo que queda. Cuando escuchamos noticias en radio, nos quedamos menos con los datos que con la percepción del mundo, el concepto planteado a través de estos informativos. Mundos confusos, inabarcables por el oyente común, donde nada se puede hacer, sólo absorber como esponjas la tragedia inabarcable de la “realidad” que está más allá de nuestro alcance.

Sin embargo, hay otras formas de percibir la realidad. Cuando ésta es narrada desde las distintas subjetividades que la componen, poniendo en el centro de la realidad a la dignidad cotidiana de las personas, la realidad cambia. Se hace más cercana, más palpable.

Según el escritor y periodista Martín Caparrós: “A veces es más importante, más noticioso, más informativo para mucha gente enterarse de lo que pasa con unas personas en una plaza cualquiera que leer las declaraciones de un ministro. Puede hablar más de sobre su vida, su país y sus circunstancias. Es una lástima que los medios no tomen la idea de que sería mejor contar vidas cotidianas. El periodismo tendría que dedicarse a la vida de todos”.

El periodismo de investigación, los documentales, el periodismo narrativo, las historias de vida, son formatos potencialmente ricos para abordar la realidad con la profundidad que lo merece.

¡NOTICIA DE ULTIMO MOMENTO! Dijo el escritor y periodista Tomás Eloy Martínez: “el periodismo se salva si vuelve a las historias”. Eso incluye a la radio.

Marcelo Cotton

Fuente: Narrativa radial

miércoles, 28 de octubre de 2009

Medios y riesgo país

Excelente artículo que muestra cómo los medios construyeron y mostraron el riesgo país en el año 2001.

No cabe duda del valioso aporte que han realizado las ciencias de la comunicación a la comprensión de los hechos sociales. Entre otras cosas establecieron que quienes reciben un mensaje de los medios no son simples cabezas vacías, a ser “llenadas” a voluntad por los medios de comunicación masiva. Así, contribuyeron a complejizar el fenómeno comunicacional alejando la tentación de un conspiracionismo primitivo. Lamentablemente a partir de aquella constatación, algunos avanzaron hacia una conclusión opuesta, igualmente fantástica: no sólo que los medios no nos llevan de las narices adonde se les plazca, sino que los mensajes son recibidos por una suerte de “ciudadano culto e informado”, que desmenuza el mensaje y los reelabora críticamente. Para pensar la importancia de los medios en materia de su capacidad de creación de escenarios colectivos resulta ilustrativo elaborar un caso concreto. Hubo un experimento casi perfecto. Lo ocurrido en 2001 en Argentina. Hubo una vez una cosa que se llamó riesgo país. Aclaro, ante todo, que he constatado entre los más diversos públicos no especializados en economía, que casi nadie supo ni entendió qué era el “riesgo país”. Pero lo que sí percibieron perfectamente es que se trataba de algo grave. No grave. Gravísimo. Y que introducía una premura extrema en la necesidad de que el Gobierno tomara decisiones económicas para que el “riesgo país” no siguiera agravándose. El Gobierno tenía que actuar para calmar al riesgo país. Y el riesgo país no daba tregua. Subía cada día más, empeoraba constantemente. ¿Cómo se sabía? Porque los medios incesantemente, sistemáticamente, insistían con la gravedad de lo que estaba sucediendo –como si eso tuviese un significado unívoco–, realidad “objetiva” que era captada por esa “medición científica” llamada riesgo país. Riesgo país mañana, tarde y noche, junto con la temperatura y la humedad. “Información” que incluía la posición de Argentina en la tabla mundial de riesgo país. Ese indicador había superado el de Nigeria. Eso significaba algo definitivamente grave.


Vale aclarar que el riesgo país es una expresión financiera que alude al peligro que hay –para los acreedores financieros– de que dicho país no pueda cumplir con sus pagos de deuda externa en tiempo y forma. Pero, ¿todo el país estaba angustiado por la suerte de nuestros acreedores? Si y no. Seguramente había un gran malentendido, y lo que el común interpretaba como riesgo país distaba de los problemas de los financistas. Sin embargo, la expresión provenía de estos últimos y reflejaba sus intereses. ¿Cómo ocurrió esto? Lo primero que aparece con claridad es que sin incorporar al análisis el comportamiento de los medios masivos de comunicación es imposible entender este hecho relevante de aquella coyuntura política y económica. Había suficientes problemas que aquejaban al argentino de a pie como para que éste –además– se angustiara por sus acreedores. Pero fue así.

Leer artículo completo en el suplemento Cash de Página 12.

Autor: Ricardo Aronskind


sábado, 25 de abril de 2009

Consejos para hacer una entrevista

Jorge Halperín es periodista y autor de “La Entrevista Periodística”, libro en cuya reedición (Aguilar - 2008) se plasman conceptos sobre la entrevista en radio.

En primer lugar, muchas gracias por concedernos esta entrevista. En segundo lugar, y teniendo en cuenta que usted es el entrevistador experimentado y yo quien le hace una entrevista sobre su tema de estudio (la entrevista) prefiero aprovechar la ocasión para que mis preguntas sean tomadas como pedidos de consejo. ¿Puede ser?
Claro.

¿Cómo me preparo para una entrevista? ¿Me hago un cuestionario, un punteo de temas a abordar, un ayudamemoria o improviso?
Sí a todo. Pero hay dos cosas que van primero: preguntarte por qué elegiste a tu entrevistado. Tener clara esa cuestión y cuál es el interés periodístico de dialogar con esa persona. Una vez que eso te lo hiciste explícito, consultar archivos, libros, Internet chequeado para no comprar verdura, etc. Todo para tener un razonable conocimiento del personaje y sus opiniones. Ahora sí, mi método es elaborar un cuestionario que apunte en esa dirección (unas 8 o 10 preguntas) e incluir preguntas de otros ítems por si lo que buscás no le inspira nada interesante al entrevistado. Dos o tres temas alternativos te darán opciones para que la entrevista no fracase, pero todo depende del tiempo que tenés, de lo central o no que es en cada caso dialogar sobre un único tema y de la química que logres armar con tu entrevistado. Con esa base, luego improvisá todo lo que te parezca útil.

Quiero aprovechar esta charla con usted para sacar de su testimonio lo más valioso de su conocimiento y experiencia sobre el arte de entrevistar ¿Cómo hago para no desperdiciar esta oportunidad de escucharlo? ¿Dejo que usted desarrolle? ¿Opino con usted? ¿Me quedo callado? ¿Le hago muchas preguntas, una tras otra?
Si hacés cinco preguntas de un saque, me exigís una enormidad como entrevistado. Vos estás trabajando para un tercero, que es el público ¿Cómo no abrumar al público?; ¿cómo no aburrirlo? Ahí es donde debe funcionar una de tus cualidades indispensables de entrevistador: sos un escuchador, te debés dar cuenta de cuándo es poco o demasiado. Si el entrevistado desarrolla algo interesante, escuchalo. Si es demasiado largo para el medio radial, procurá interrumpirlo con delicadeza. Pero tenés que saber que con tus preguntas condicionás respuestas concretas o no, cortas o largas, complejas o sencillas. Si al preguntar te hacés el culto, no le sirve al público. Si la cita culta realmente viene al caso, entonces sí. El método de descargar preguntas como metralleta no es el mejor, porque nada se desarrolla, pero puede ser oportuno con determinados entrevistados muy parcos. Podés opinar al preguntar siempre que no presiones en exceso al entrevistado con tu opinión y esa opinión no cierre el tema sino que sirva para generar respuestas interesantes del otro. Si estás con un tipo fascinante o que está dando un testimonio impresionante, mejor callate y escuchá, y, cuando tengas que preguntar, hacelo con discreción y sentido de la oportunidad.

La entrevista completa

martes, 14 de abril de 2009

Inseguridad: Causa y efecto

Argentina al Diván


Argentina entró al consultorio con el ceño fruncido. Y, acto seguido, empezó a despotricar contra la “inseguridad”. Intenté analizar el sentido que le daba a esa palabra pero no me escuchó. “No hay nada que entender. Quiero seguridad, listo”. Pensé en excluirla de mi nómina de pacientes. “Nada puedo hacer como su terapeuta (dije) si se niega a indagar en la causa que la llevó a esta situación insegura” “Hace años que estoy esperando y nada, ya esperé bastante” Sentí que me exigía a mí una solución “¿Qué quiere? ¿Qué le ponga un guardia, que la encierre en un loquero, que le recete un sedante para que sienta seguridad?” No captó mi ironía y respondió: “Haga lo que tenga que hacer pero hágalo ya!”

Comprendí entonces la gravedad del estado de mi paciente: ella no mide efecto alguno, no es conciente de cómo se maltrata con tal de aliviar ese síntoma, y es absolutamente indiferente a la enfermedad que lo causa. Semejante comportamiento autodestructivo sólo puede explicarse en una patología depresiva.

“La verdad que usted ya me tiene podrida”. Me contuve y, gracias a eso, pude ver que detrás de su enojo e intolerancia, esconde un dolor sumamente profundo. “Voy a cambiar de terapeuta” (agregó). Y que tras sus amenazas hay impotencia y desesperación “Estoy harta de sus mentiras” Estuve a punto de ceder a mi propio aspecto irascible ante esta última provocación. Pero pensé: si lo hiciera, si yo reaccionara defensiva, intolerante e impunemente, estaría haciendo lo mismo que ella. Y eso evidenciaría mi propia inseguridad (mi falta de solidez y proyecto) sobre mi mismo y mi capacidad profesional. La acusaría a ella de mi propia falta, la expulsaría de mi consultorio (como pretende hacer ella conmigo) y eso generaría una violencia mayor que no remediaría sino más bien acentuaría mi inseguridad y la suya.

¿Que pretendo decir? Que no hay forma de revertir el síntoma sino incluyendo al otro, escuchándolo. Saliendo de la lógica binaria de coptación-expulsión que son dos caras de una misma moneda.

Ella habló: “¿No va a decir nada?” “¿Está dispuesta a escuchar?”, dije yo y pensé: nadie le enseñó a hacerlo. No ejercitó la escucha ni el trabajo en equipo casi nunca (y los pocos referentes en ese sentido desaparecieron o los hicieron desaparecer) “Y usted”, me dijo, “¿está seguro que puede escucharme?”
Mis referentes teóricos, como Freud, me dieron pautas, herramientas, pero depende de mí ponerlas en acción y no practicar dobles discursos. “Quiero hacer el intento”, le contesté y ambos respiramos más aliviados. Pero la sensación de vacío ante la ausencia de referentes reales y directos me invadió a mí. No hay salida, pensé.

De pronto dijo: “Hasta mis ejemplos en el mundo se caen” Y en esa frase llena de verdad encontré una clave: reconocer que sus referentes fueron falsos (y que sus aparentes seguridades se desploman al ritmo de sus finanzas) puede hacerla tomar conciencia de que ella está mucho más capacitada de lo que cree (por su destreza en caerse y levantarse) para capitalizar lo vivido y traerse seguridad, protección, cuidados, confianza, sin profesarse la violencia que los frustra.

Marcelo Cotton
Colaboración profesional: Lic. Elina Aguiar
Columna publicada en la revista Caras y Caretas – Abril 2009

Enviado por nuestra amiga Sandra Alfonso.


sábado, 27 de diciembre de 2008

Argentina al Diván vuelve en el verano

El programa de ficción Argentina al Diván (interpretado por Juan Palomino y Adriana Ferrer) volverá al aire el domingo 4 de enero de 2009 de 23 a 24hs por AM 530 La Voz de las Madres, de Buenos Aires, todos los domingos de enero y febrero.

Estos programas serán repeticiones de las “sesiones” del Dr Alzaga y su paciente Argentina en ciclos anteriores con algunos nuevos momentos y participaciones especiales como las de Felipe Pigna, Eduardo Aliverti, Horacio Fontova, Juan Sasturain, Liliana López Foresi, Antonio Grimau, entre otros.


Argentina al diván es una idea y creación de Marcelo Cotton que empezó como producción especial para el programa Marca de Radio de Eduardo Aliverti (Radio Rivadavia) en 1999. En el 2001 se convirtió en microprogramas diarios de 5 minutos para Radio Nacional. En el 2003 llegó a la hora semanal en la entonces Radio del Plata, momento en que Juan Palomino tomó el papel protagónico y numerosas personas reconocidas del medio radial, televisivo y teatral, participaron poniendo su voz y su nombre o encarnando algún personaje.
Las intervenciones del analista siguen difundiéndose hoy a modo de columna en la Revista Caras y Caretas.

Como siempre, la idea es revisar a través de esta historia de ficción, las conductas de los argentinos mediante el prisma del psicoanálisis. Una idea inagotable y reciclable en cada momento histórico.

Las emisiones de Argentina al Diván en enero y febrero de 2009 por AM 530 Radio La Voz de las Madres, será realizada por el siguiente equipo: Malena Serur, Rodrigo Ruesta y Cecilia Gaitán (producción); Mariano Randazzo (edición y musicalización), Licenciada Elina Aguiar (asesoramiento en psicología ) y Marcelo Cotton (idea, guión y dirección general).

sábado, 6 de diciembre de 2008

Las ciudades y su futuro

Queremos compartir con ustedes la entrevista con Antonella Broglia, quien lleva adelante una línea de investigación sobre el futuro de las ciudades. “La verdadera competencia por los recursos y los talentos en el futuro no será entre naciones sino entre ciudades”, dice. En esta primera parte presenta dos de los casos de las ciudades relevadas: Dubai, Bombay.

¿Cuál es la ciudad del futuro? Es una de las preguntas que guía esta investigación. Mientras Dubai es uno de los casos de ciudades que ha planteado el futuro mismo como su propia identidad. Bombay pareciera tratarse del caso completamente opuesto a la hora de imaginar una ciudad futurística. Sin embrago, dice Broglia, “las chabolas, por sus características, se han convertido en laboratorios vitales interesantes, escuelas de sostenibilidad y convivencia, que tendremos que ir a copiar para nuestro futuro”.




Verónica Castro

Fuente

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La autenticidad de Jorge Lanata

Jorge Lanata ha escrito su biografía por otros medios.

Lógico, si fuera un relato autobiográfico más, no sería una obra digna del periodista (exitoso) más atrevido y original que ha dado la historia de los medios en los últimos treinta años.

“Estos textos no fueron escritos pensando en su publicación”, aclara el autor a modo de advertencia. Y la frase funciona como una invitación a espiar, a violar la intimidad implícita, a meterse en los secretos de ese tipo público que está diciendo, en realidad, acá hay algo que te voy a mostrar aunque no debiera.

Hora 25 funciona como un nuevo pacto entre Lanata y el público: él cuenta cosas –algunas, incluso, que se intuyen escritas en papelitos arrugados de un aeropuerto cualquiera o que fueron secuestradas de un cajón de su mesita de luz– y a cambio sólo pide que lo dejen en paz, que lo dejen ser. Y que lo sigan queriendo.

Poemas, crónicas de viaje, editoriales memorables de sus días de radio o de tele, artículos de alto voltaje provocativo, confesiones íntimas, van fluyendo en un recorrido que pinta muy bien al hombre que se oculta detrás del personaje.

En estos escritos está el mejor Lanata. Y también algunas de las claves que explican su éxito. Los especialistas en marketing –seguramente desconcertados desde hace tiempo con este fenómeno que desafía todos los manuales del buen inversor– deberían leer con atención este libro. Verán qué simple resulta comprender su fórmula. Sólo se trata de decir y de hacer lo que uno quiere la mayor cantidad de tiempo posible. Así de sencillo.

Repasemos algunas recetas que el autor brinda, por ejemplo en el capítulo “Los cuarenta”, un relato por cierto desopilante sobre las sensaciones que se experimentan al llegar a esa temida edad “bisagra”.

Jorge Sigal

El artículo completo.

Gracias Noemí.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El Teatro Colón, en obra

Sin rumbo

Hay dos problemas y no uno. El más evidente, y el que más escandaliza a la prensa tradicional, es el que tiene solución. El otro es menos espectacular y nadie hace nada para evitarlo. El primero es la parálisis de las obras del Colón, su eterna reforma y la evidencia de que no sólo no abrirá para mediados del año próximo, como su director esperaría que sucediera, sino que muy probablemente ni siquiera en mayo de 2010, para el Bicentenario, tal como lo anunció el Jefe de Gobierno. Se sabe, sin embargo, que el Colón algún día reabrirá y, más allá de algún bluff informativo en el que aparecen planos delirantes con montones de bares y ningún camarín, se supone que, finalmente, su aspecto será bastante parecido al que tenía. Pero, aunque está claro que no es lo más deseable, un teatro puede llegar a funcionar sin sala (La Fenice de Venecia o el Covent Garden de Londres lo han hecho). Lo que no puede es existir sin programación. Y allí aparece el segundo problema, el más grave de los dos.

El apuro del Dr. Sanguinetti para que la sala se habilite antes de lo previsto tiene que ver con salvar la que hasta ahora es la única de sus ideas todavía no desmentida: la reapertura del teatro con la presencia de La Scala completa haciendo la producción de Zeffirelli de Aida, de Verdi, con un costo de entre 6 y 8 millones de euros. La Scala necesita condiciones de montaje y una anticipación para planificar in situ que el Colón no está en condiciones de ofrecer. Pero aun así, y tal vez por desconocimiento de lo que significan conceptos como “montaje escénico” o “condiciones técnicas”, la dirección apuesta allí todas sus fichas. Al fin y al cabo, si el uso de orquesta y coro del teatro en una producción privada de Carmina Burana, por el ballet de Iñaki Urlezaga –cuando, es obvio, el Colón tiene ballet propio y pagado por la ciudadanía aun en su inactividad–, pasó desapercibido, es posible que no genere escándalo la compra llave en mano de un espectáculo de La Scala, a un precio que alcanzaría para producir localmente alrededor de cuarenta títulos de ópera completos y en un año en el que, a pesar de ser el del Centenario, no habrá ni un solo estreno argentino.

En un intento por ideologizar lo que objetivamente corresponde a la ignorancia, se dice que los opositores lo son de los negocios. Pero esos negocios consisten en el canje de una sala por 120 joggings, como sucedió con el CETC. Si se pactara con Tinelli la filmación en el Colón de todo un ciclo llamado Bailando en los escombros que no alterara la programación propia y cuyo producido se destinara al encargo de nuevas óperas a los mejores dramaturgos y músicos argentinos, la cuestión sería otra. La dirección se defiende, por otra parte, diciendo que se trata simplemente de una gestión conservadora, rechazada por los zurditos de siempre –es decir Páginal12, que entre otras cosas denunció el escandaloso sobresueldo del ahora ex director supuestamente ejecutivo, Martín Boschet–. Más allá de que otros diarios no sospechables de zurdismo también critican los errores de esta gestión, debe señalarse que una gestión conservadora sería aquella que buscara reconstruir el canon de la música argentina, recuperando las grandes obras de Gaito, Ginastera o Boero. Sería conservadora la puesta en valor, apelando a ejes temáticos como el indigenismo o las luchas de la independencia, del repertorio del siglo XIX y los comienzos del XX en América latina. Sería conservadora la Misa de Gloria de Puccini en la catedral, para conmemorar los cien años de la sala. Y sería conservadora la coproducción con España y México, en 2010, de La Atlántida de Manuel de Falla.

Un recital con una sucesión de arias de distintas óperas, sin ninguna escena ni acto completo, y con errores técnicos en el montaje no es conservador sino pobre. Como es pobre la acumulación de recitales (más arias) a cargo de estudiantes avanzados de canto y como lo es la falta de proyectos de fuste para 2010. La otra defensa que Sanguinetti esgrime –además de echarle la culpa de todos los males al codirector echado– es su asumida ignorancia. Hasta ahora ésta es la gestión que más ha desmentido informaciones en la historia del Colón, incluyendo varios intentos de programación, siempre con el argumento de que el Dr. Sanguinetti nada sabía al respecto. O el ex rector del Colegio Nacional de Buenos Aires desestima la importancia de ciertos asuntos hasta que toman estado público, lo cual sería grave, o ignora casi todo lo que sucede en el teatro, lo que también sería grave. Mientras tanto, se pierde la única chance que un teatro como el Colón tendría de subsistir en el futuro sin desvirtuarse, que es la de insertarse en el mercado internacional de la ópera como productor eficaz, y a costos más bajos, de lo que otras salas podrían querer comprar.

Por Diego Fischerman

Fuente

Gracias Noemí.


jueves, 27 de noviembre de 2008

Todos mueven fichas en el juego del dial

No deja de resultar paradójico, pero es parte de la lógica independiente y del mismo encanto que tiene la radio. En medio de la más brutal crisis económica mundial que se recuerde en los últimos cincuenta años, que obligó a los canales y productoras de televisión a ajustar presupuestos y mantener en stand by sus proyectos más importantes, la radiofonía argentina se prepara para recibir el 2009 con muchas y variadas novedades. Tal vez por tratarse del negocio de la comunicación más chico en términos monetarios o porque la radio se mueve más por el entusiasmo que por el dinero, lo cierto es que el éter del año entrante no cambiará el nombre de sus figuras, pero sí mostrará novedades en el micrófono del dial por el que sus voces se escuchan en cada rincón del país. Entre los rumores y las negociaciones que en esta época se dan a toda velocidad, por el momento la gran noticia del año es la confirmación del pase de Samuel “Chiche” Gelblung a Radio Mitre. Es la primera de una de serie de modificaciones que se cerrarán en las próximas semanas.

En lo que nadie duda en bautizar como “el pase del año”, a partir de marzo Chiche Gelblung conducirá la segunda mañana de Mitre, de 9 a 13, en reemplazo de Dady Brieva. Aunque el periodista y conductor tenía contrato hasta 2010 con Radio 10, donde seguirá hasta mediados de diciembre conduciendo Edición Chiche de 18 a 21, Gelblung finalmente aceptó la propuesta de instalarse en la AM 790 con todo su equipo, al ver concretado su deseo de ocupar un espacio matutino y de arreglar un suculento contrato. Finalmente, este cronista confirmó como falso el rumor de que el periodista fuera a formar parte de la grilla de la cadena de noticias TN con un programa semanal.

Más allá de las características del contrato, Gelblung tendrá el desafío de levantar el share que en ese horario hace Dady 790. Con la contratación, el Grupo Clarín busca repetir en la radio el mismo esquema que en la TV llevó a cabo con éxito con la contratación de Marcelo Tinelli: acoplar a su programación ciclos populares con el fin de constituirse en la radio líder de audiencia, aunque ello signifique modificar el perfil histórico de una emisora que supo tener en sus filas a Néstor Ibarra o Magdalena Ruiz Guiñazú. En Mitre confían en que Gelblung –cuyo programa en las tardes de Radio 10 marcha primero en audiencia, con el 36,77 por ciento de encendido– pueda pelearle mano a mano los oyentes a El oro y el moro, el programa de Oscar González Oro que, con el 41 por ciento de share, se impone en la segunda mañana en la 10.

Leer el artículo completo.

Gracias nuevamente Noemí.

martes, 18 de noviembre de 2008

Por medio de los medios

A veces pareciera que las películas exageran. Y no poco ni mucho: demasiado. Al fin, necesitan vender butacas, ése es su principal objetivo. ¿Por qué habrían de privarse de acudir a cualquier medio para hacerlo? Por ejemplo: ¿usted podría creer que Estados Unidos cree una guerra para tapar el desliz sexual de un presidente? Para entendernos: no es que esa guerra haya sido creada sin motivos, sea una pura agresión sin causa, y por fin una masacre. No, ésa, después de todo, sería una guerra real. Nos referimos a una guerra inventada. A una pura y perfecta invención de los massmedia. Se hizo (y a ella nos referimos) una excelente versión sobre este tema. Se llamó Mentiras que matan (Wag the Dog), es de 1997, la dirigió Barry Levinson y la escribió un tipo con mucho talento: David Mamet, acompañado por Hilary Henkin. Si agregamos que Dustin Hoffman y Robert De Niro están en los protagónicos tendremos el panorama claro: esto no puede fallar. La historia es así: dos miembros del gobierno (De Niro y Anne Heche) buscan a un productor de Hollywood porque necesitan distraer al público norteamericano. “¿Crees que será posible?”, le pregunta, en el avión que los lleva a California, Heche a De Niro. El tipo se ríe: “¿En serio me preguntás eso? ¿Si será posible engañar al público norteamericano? Dime, ¿tú sabes algo de la Guerra del Golfo? ¿Alguien sabe algo de esa guerra? Nadie. Sólo lo que les dejamos ver. ¿Qué vieron? Unas cuantas luces atravesando el cielo, la noche. Eso les vendimos como Guerra del Golfo y eso creyeron. ¿Por qué no vamos a poder fabricarles una guerra ahora? La necesitamos”. La necesitan porque la administración a la que sostienen está en peligro. Puede bajar la popularidad del presidente por ese affaire sexual que tuvo. (Referencia insalvable al affaire Lewinsky. Aparte: conocí a un escritor alemán de nombre Charles Lewinsky. Me decía: “Todo es más simple para mí ahora. Ya no necesito deletrear más mi apellido. Sólo digo: Lewinsky, como Monica”.) Hay, pues, que inventar una guerra. Se encuentran con Hoffman, productor de Hollywood que nunca ganó un Oscar y vive amargado por eso. Pero tiene esperanzas. “Queremos fabricar una guerra”, le dicen. Primero necesitan decidir con quién. No tardan en decidirlo: “Con Albania”. “¿Qué tenemos contra Albania?”, pregunta alguien. “¿Qué tenemos a favor?”, le contestan. Empieza la tarea. Se trata de “armar” una imagen dramática que irá a la tapa de los diarios. Lo hacen: bombas que estallan en una aldea de Albania y una mujer que huye con un niño en brazos. Conmovedor. Pero falta. Hay que componer una canción patriótica que consiga encender los corazones del público. Lo llaman a Willie Nelson, el famoso cantante country. Nelson se pone a trabajar. Graban la canción. Advierten que “Albania” no rima bien con casi nada, pero ya es tarde para cambiar. Y no dudan del resultado final: hace falta una guerra y los medios la crearán. Las imágenes se difunden, el público se las cree y el talentoso pero ingenuo productor exige que se presente lo que ha hecho a la Academia de Artes Cinematográficas porque quiere ganar su ansiado Oscar. De Niro, que se lleva muy bien con el FBI y con la CIA, ordena que lo liquiden. Hoffman, ilusionado por algo que le han dicho, entra en una enorme limousine que sólo lo trasladará hacia su injusta pero inevitable muerte.

En Poder que mata (Network, 1976) Sidney Lumet entrega una de las mejores películas de su larga carrera. Pero detrás de esa conquista hay un guión ya mítico de Paddy Chayevsky. Ned Beatty le dice a Peter Finch: “Olvídese: ya no hay primer mundo, ni segundo mundo ni tercer mundo. Sólo hay negocios”. Se trata aquí del mundo de la televisión. Hay que atrapar, domesticar, someter, idiotizar a los que miran. Nadie sabe hacerlo como Faye Dunaway. Tiene un programa que se llama: La hora de Mao-Tse-Tung. Tiene otro que ha entregado a los Panteras Negras. Pero su punto máximo es el loco mesiánico de Peter Finch. Aquí aparece el talento de Dunaway. Es evidente que el tipo está peligrosamente loco. No importa. Se lo puede usar. Puede ser un hit. Lo ponen en un horario central. Finch tiene la locura de llamar a la rebelión. Se pone frente a la Cámara y vocifera: “Abran sus persianas. Asómense y griten: ¡no aguantamos más, ya no podemos tolerar más, estamos hartos!”. La gente, en sus casas, sin creerlo al principio, empieza a oír gritos. Abre sus ventanas y se asoma. Ahora todos están asomados. Al comprobar que todos gritan lo que Finch exige que griten, no hay uno que deje de gritarlo: “¡No aguantamos más! ¡Ya no podemos tolerar más! ¡Estamos hartos!”, se crea una situación de rebelión social que estaba soterrada pero que Finch ha sacado a flote. Ahora la gente está furiosa. No sabe por qué. O tiene uno que otro motivo. Pero quiere estar furiosa. Finch, un pastor iracundo, lo exige desde la tele. Van a ver en vivo su programa. No bien él aparece todos empiezan a gritar: “¡No aguantamos más, etc.”. Como todo lo que se lanza sin demasiado control la cosa se le empieza a ir de las manos a la sagaz y algo detestable Dunaway. Ella lo arreglará. Pero uniendo lo útil a lo comercial. Siempre se trata de subir el rating. Les dice a sus jefes (que ya son pocos, ella ha trepado muy alto) que la dejen hacer. En su próxima aparición, Finch saluda a su público vociferante. Por fin, silencio. Finch se dispone a dar su sermón iracundo del día. De pronto, entre el público, surgen varios Panteras Negras con metralletas y acribillan a Finch en vivo, ante las cámaras. Exito total. Se han librado del loco y han atrapado aún más a la gente. Que –Dunaway lo sabe bien– es nada, es arcilla en sus manos, es basura, concluirá.

Nuestra tercera película es The Truman Show, de 1998, dirigida por Peter Weir. Aquí la tesis de la manipulación mediática es llevada al extremo. A un tipo que se llama Truman le crean su mundo, su vida, su entorno desde que nace en un enorme set televisivo que se venderá como un show al resto del país. Toda la vida de Truman está armada, diseñada, conducida por Harris, un genio de la televisión que demuestra con esto que puede, por medio de la omnipresente pantalla, dominar todo, crear la realidad. Es una metáfora sobre la posible libertad del ser humano en un mundo dominado por los medios de comunicación que crean una realidad que somete a quienes se proponga someter. La película de Weir es optimista. Al final, Truman abre una puerta que le permitirá salir del decorado. Es la puerta hacia su libertad. No se ve nada más allá de ella. Sólo oscuridad. La incertidumbre total. Harris le dice que se quede, que él lo protegerá, que habrá de cuidarlo. Pero Truman elige ser libre y elige, con ello, el riesgo, la incertidumbre, el peligro. Truman abre la puerta y entra en ese callejón oscuro, lleno de riesgos gigantescos. Sobre todo los de averiguar quién es, qué quiere, qué piensa. Para evitar estas cosas es que la gente ve la tele. Para no ser libres. Para ser manipulados. Para que les digan en qué creer, a quiénes odiar, a quiénes no odiar, qué consumir, qué comer, qué ropa ponerse, qué ideas tener y, muy especialmente, qué ideas no tener. Aquí, a este ente pasivo, que se devora lo que la tele le da y deja que su subjetividad sea creada, moldeada desde ella, los tycoons de los medios le dicen “la gilada”. ¿Es libre “la gilada”? Alguien dirá que no puede haber algo menos libre que “la gilada”, ya que vive esclava de lo que los medios hacen de ella. Sin embargo, durante estos días hubo ciertos dramáticos sacudones en el programa de Tinelli. No caminó lo de la lluvia. Esa lluvia que caía sobre los cuerpos exponiendo sus transparencias a la mirada golosa y patética e impotente de “la gilada”, ¡no funcionó! No dio el rating esperado. A la gente le gusta más lo del caño. “Hay que volver al caño”, pareciera que se ha resuelto. Entonces, ¿cómo que la gente no es libre? Claro que sí, claro que es libre. Siempre puede elegir entre la mierda y la basura.

Por José Pablo Feinmann
Página 12

Muchas gracias a Noemí y a Sandra.


miércoles, 12 de noviembre de 2008

Del Toro por las astas

La semana que viene se estrena el último derroche de Steven Soderbergh: Che (El Argentino). Producida y protagonizada por Benicio del Toro y con un casting digno de una revista de moda (Rodrigo Santoro como Raúl Castro, Santiago Cabrera como Camilo Cienfuegos y Demian Bichir como Fidel), al menos esta primera parte (las otras dos horas y pico vendrán más adelante) no da mucha tela para cortar: es prolija, sin riesgos estéticos ni apuestas ideológicas. Sin embargo, José Pablo Feinmann se pregunta por qué la industria prefiere glorificar a un guerrillero marxista y no a una reformista popular como Evita.

Del Toro en Che, el argentino, de Steven Soderbergh.

Pocos personajes han dejado de significar lo que significaban hasta tan extremo punto como Ernesto “Che” Guevara. En los ’60, uno decía “Guevara” y no sólo decía “lucha armada”, decía “foco insurreccional”, “preferencias de la guerrilla rural sobre la urbana”, “relaciones distantes con la Unión Soviética”, “crear dos, tres, muchos Vietnam”, “hagamos de nuestros hombres frías máquinas de matar”, “sólo un pueblo con odio puede vencer a un enemigo despiadado”. El desangelado Mario Vargas Llosa en cierta nota de los años ’90 festejó que ninguna de las ideas del Comandante quedaba en pie. Es posible. No es él, al menos, el que las encarna. El Che, hoy, sólo una cosa encarna: la lucha contra la injusticia, la idea de la rebeldía. Pero, ¿qué injusticia? La de todos. Para el Che era la del imperialismo norteamericano, “el más grande enemigo de la Humanidad”. ¿Qué rebeldía? La rebeldía contra el sistema de producción capitalista, en el que el hombre explota al hombre.

Ahora, Hollywood hace una película sobre el Che. La de Benicio del Toro. ¿Por qué los yanquis aceptan al Che y escupen sobre Evita? Porque el Che es un muchacho de buena familia. Un pibe urbano. Es hombre, no es mujer. No tiene un pasado sórdido. Si cogió, es un hombre y nada más natural ni estimulante que un hombre coja. Eso lo hace un macho. Si Evita cogió, es una puta. Si cogió para trepar, peor todavía. Es una mujer. Mujer que coge, mujer puta. Era populista y no marxista. El Che tiene tras de sí Das Kapital. Evita, los folletines baratos que se leían en las provincias hacia 1930. El Che se llama Guevara de la Serna. Tiene una familia. Es hijo legítimo. Tiene padre, madre. Es culto. Ha estudiado. Conoce la universidad. Jugó al rugby. Evita es una bastarda. Hija ilegítima de un viajante de comercio pobretón. Se dice que en la casa de su madre funcionaba un burdel. Se rajó de Junín porque se acostó con el cantante Magaldi, apenas a los dieciséis años. El Che recorrió en moto América latina. Se emocionó en los leprosarios como el mismísimo profeta de Nazareth. Evita agredió, para trepar, a la lustrosa oligarquía argentina. El Che derrotó a un tirano sangriento, a un sargento bruto y bastante negrazo. Si le pulimos la ideología, si atenuamos sus rasgos antiimperialistas, haremos de él lo que queremos hacer: un héroe, el símbolo del aventurero, del idealista. Total, ya no jode a nadie. A Evita que la haga Faye Dunaway, que aparezca bastante desnuda en el afiche y con una gorra militar en la cabeza. Se la sacó, para juguetear, al teniente o al coronel con el que se acostó esa noche. Que la haga Madonna, que da puta, que da loca, que canta y se pone la mano entre las piernas. ¿Por qué esta diferencia? ¿Por qué el imperialismo se traga al marxista Guevara y escupe sobre la populista Eva? Por lo dicho. Evita es el insulto, la agresión, la falta de respeto. Porque Evita es el Otro. El Che es de la misma estirpe. Porque el Che es un muchacho de clase alta, de linaje, educado. Evita es una rea, una bastarda y una trepadora que usa el sexo para su incesante ambición. Cada polvo, un escalón más. El Che muere en la lucha, agotándose, es el asma el que lo agota. Se lo ve en el piletón de Vallegrande, con los ojos abiertos, como si aún viviera, como si nunca fuera a morir porque es inmortal. Evita muere de cáncer y el cáncer lo tiene entre las piernas. Todo es sucio en ella, hasta eso. Evita les faltó el respeto. Más que el Che. Le añadió al odio el mal gusto y la bastardía y la mala vida.

Benicio del Toro tiene asma casi todo el tiempo. Admira pensar que el Che haya podido hacer algo con pulmones tan deteriorados. Pero la voluntad del héroe se sobrepone a todo. Ya no importa que el héroe haya odiado al capitalismo. Ahora le será útil. Acaso prepare el camino para arreglar las relaciones con Cuba de una vez por todas. También para que la famosa remera empiece a imprimirse con la cara de Benicio del Toro, algo muy posible y que sería uno de los últimos golpes para lograr su inexistencia.

La primera parte de Che (El Argentino), que es la que se estrena la semana que viene, son dos horas y aún los guerrilleros no han entrado en La Habana. Si se logra mostrar que las revoluciones son largas y aburridas algo más se habrá logrado. En suma, las verdaderas caras del Che y de Evita, o mejor dicho: la restauración de esas caras, su restitución, no vendrá del marketing hollywoodense; vendrá, si viene, de las viejas luchas que ellos encarnaron contra las infamias de este mundo. De quienes puedan asumirlas hoy. Si alguien, un grupo, un pueblo, una nación, un país, un continente, las actualiza, las trae combativamente al presente, ellos volverán a vivir. Como mercancías seguirán atractivos, vistosos, pero muertos.

Por José Pablo Feinmann
Publicado en Página12

Gracias Noemí.

viernes, 3 de octubre de 2008

Mi generación ¡Qué problema!

Hace pocos días, cumplí 50 años. Todos me dicen 'parecés de 40', '¡¡no se te nota!'!... 'estás hecho un pibe!!'. Pura cháchara. Manga de fallutos, cuando era un pibe, nadie me decía 'estás hecho un pibe'. Cuando te dicen que estás hecho un pibe, ya estás frito.

Frente al ocaso final, el único honesto fue mi médico. Para mi cumple, me regaló una orden para hacerme endoscopía, colonoscopía, ecostress, placa de tórax, tomografía completa y el broche final: 'te me vás de paseo a lo del proctólogo'. La verdad, creo que prefiero la muerte.

A propósito, estuve meditando sobre este asuntito del proctólogo y comprendí que lo complicado no es la cuestión técnica en sí, sino la humillación. El problema no son sus dedos, sino sus ojos. El tipo te mira, sabe quien sos y lo que va a hacerte. Por eso se me ocurrió que, así como el doctor usa guantes descartables, los pacientes deberíamos llegar al consultorio con capucha. Yo se que es un poco raro subir al ascensor encapuchado. Pero lo otro es mucho peor. Imagínense si un par de días después, te encontrás al médico en un restaurante almorzando con su familia. El tipo te mira y te dice: '¿como le va?' mientras sus hijos y esposa cuchichean conteniendo la risa. La capucha, indudablemente, es la única manera de evitar la humillación. Mientras no te ven la cara, no hay daño. Bah , más o menos.

Volviendo al asunto principal, llegué a los 50 y, frente a la inminencia del adiós, nada mejor que un buen balance.

Sobre mi mundo más cercano, sólo tengo palabras de agradecimiento. Amigos, amores, familia, padres, hermanos e hijos, han honrado con lealtad y patriotismo el cargo que la vida les ha asignado. En general, todos fuimos y somos buena gente, aunque yo confieso que cuando tenía 12 años le pegué con un palo a un gatito que había en una quinta y casi lo mato. Esta es la verdad sobre los seres que influyeron en mi vida, desde cerca.

Ahora pasemos a los que influyeron en mi vida desde un poco más lejos. Por ejemplo, los Presidentes de mi país. Veámoslo de adelante para atrás, que es más ameno.

De la actual Presidenta no diré mucho porque está recién salidita del horno, en el más amplio sentido de la frase. Arrancó con un despegue turbulento, pero despegue al fin. Es la jefa y no se le conoce prontuario. Con ella no me meto: seré canchero, pero no estúpido.

Antes que ella, su esposo Néstor, quien ya no está en ejercicio, pero nadie se anima a decírselo. Reconoce haber estado preso. Aunque es más probable que lo hayan encanado por correr a Cristina por las diagonales de La Plata, caliente como un búfalo, que por cualquier acto de resistencia peronista. Dos días preso, pero preso al fin.

Antes que él, e l doctor Duhalde. No se si estuvo preso, pero lo han acusado de todo lo que se les pueda ocurrir. Si alguna pena debía purgar, alcanza y sobra con 40 años al lado de Chiche.

Antes que él, el inolvidable Adolfo Rodríguez Saá, quien en sólo 7 días de gobierno, se inmortalizó como el primer Presidente de la historia occidental que fuera sodomizado por televisión.

Antes que él estuvo Ramón Puerta, quien al ser nombrado en el cargo, fue presentado como misionero, millonario y playboy (lindo currículum pa' Presidente).

Antes que él, Fernando de la Rúa. Un tipo cuya cara expresaba fielmente su inteligencia. Rodeado por una bandita de inolvidables muchachos cuyo único mérito era saber comer con palitos. Entre todos juntos, en dos añitos, estrellaron la República y, como si fuera poco, mandaron a la UCR al fondo del mar con sus 100 años de historia. Cuando me acuerdo de estos ñatos, quiero tirarme a llorar en los brazos de Chiche Duhalde y pedirle perdón. De la Rúa fue procesado e impedido de salir del país.

Antes que él, Carlos Menem. Dos veces procesado y dos veces detenido. Una, antes de ser Presidente y otra después de serlo. No me queda claro si fueron una por cada presidencia o lo encanaron primero a cuenta de lo que iba a hacer después.

Antes que él, Don Raúl Alfonsín quien, hasta donde yo se, es el único que no fue en gayola. Yo hubiera preferido que luego de su presidencia, se dedicara a construir la prestigiosa institución del ex presidente (Cardozo, Sanguinetti, Felipe). Pero no pudo parar y eligió ser un sopapeado más. Igual, sospecho que la historia le tiene reservado un lugar de privilegio que muchos de sus contemporáneos se niegan a reconocerle.

Ahora metámonos en el barro. En serio y sin joda. Antes que Don Raúl, el general Bignone, procesado y detenido por la muerte de jóvenes en el Colegio Militar cuando era el capo del instituto. Casi nada.

Antes que él, el general Galtieri, procesado y detenido porque asumió y a los 5 meses le declaró la guerra a Inglaterra y a Estados Unidos juntos. Esto parece un chiste, pero no lo es.

Antes que él, el general Viola, procesado y detenido por violaciones a los derechos humanos, secuestros y asesinatos.

Antes que él, el general Videla, procesado y detenido por lo mismo que Viola, pero encima vuelto a detener y procesar por robo de niños. Me da vergüenza de solo escribirlo.

Cuando me acuerdo de todo esto, amo profundamente a todos nuestros dirigentes actuales.

¿Quieren que siga? Sigo. Salgamos del barro.

Antes que el horror, la señora de Perón. Se llamaba María Estela Martínez , pero le decían Isabelita (cosas raras que tienen los peronistas), procesada y detenida por ser presidenta constitucional elegida con el 62% de los votos, y también por algunos te mitas de fraude y corrupción. Cada tanto, también la citan por su vinculación con un organismo llamado AAA, que no creo que sea la Asociación Argentina de Actores.

Antes que ella, el gran jefe, Juan Domingo Perón, detenido en el 45, luego derrocado, exiliado, prohibido, vapuleado, combatido, proscripto, excomulgado y degradado. Así y todo, fue Presidente 3 veces. Tomá pa' vos.

Antes que él, Lastiri, detenido y procesado por varias cosas pero básicamente por ser el yerno de Lopez Rega, quien también fue procesado y detenido aunque no llegó a ser Presidente (de éste nos salvamos de milagro).

Antes que él, Cámpora, fue procesado y cuando lo fueron a encanar, se asiló en la Embajada de México y se que quedó ahí adentro mil años hasta que lo dejaron partir porque sino el embajador mexicano se suicidaba con toda su familia.

Antes que él, el general Lanusse, quien como Menem, fue preso dos veces. Una en los 50, mucho antes de ser Presidente, y otra después de serlo, cuando lo encana Videla en el 77. La segunda vez lo procesaron y detuvieron por su relación con el caso Aluar que, para quien no lo recuerda, fue un causa llevada adelante por razones de absoluto antisemitismo, por lo que Lanusse fue el primer Presidente y General de la Nación detenido por judío.

Con Lanusse llegamos a 1971. O sea que pasaron 37 años con 17 Presidentes más algún que otro interino (po r ejemplo Italo Luder, a quien también tuvieron que llevarle puchos al calabozo).

¿Cuantos países de este mundo se han dado el lujo de meter presos a casi todos los presidentes que tuvieron? ¿O tal vez haya que invertir la cuestión y preguntarse cuantos países elevan a la presidencia a figuras cuyo destino final es el enjuiciamiento y la prisión? Ninguno. No me extraña. Tampoco creo que haya ningún país que designa cancilleres a tipos que no hablan inglés (salvo el actual que no se como se nos escapó).

En 1971 yo tenía 12 años y a veces pienso que todo lo que vino después, fue un castigo por haber querido matar aquel gato. Si romper un espejo trae 7 años de desgracia, atentar contra un felino son mínimo 3 décadas. Doy fe.

Cuando pienso en todo lo que vivió mi generación, ¿qué temor puedo tenerle al proctólogo

Alejandro Borensztein
Arquitecto y Productor de TV
(Hijo de Tato........ tenía que ser!!!!!!!!!!!!!)

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martes, 30 de septiembre de 2008

Presos por denunciar la contaminación en Buenos Aires

Mientras estás leyendo esta información, cientos de vecinos en Buenos Aires están sufriendo graves enfermedades, e incluso la muerte, por causa de la contaminación que generan los rellenos sanitarios. Allí se entierran día a día más de 5.000 toneladas de basura que produce la Ciudad de Buenos Aires.

Luego de meses de reclamarle en vano al Gobierno porteño el cumplimiento de la Ley Basura Cero, esta mañana un grupo de nuestros activistas colgaron del obelisco un cartel que representaba el premio a la Ciudad de Buenos Aires como principal contaminadora del conurbano bonaerense. La ley que el Gobierno de Macri se niega a cumplir disminuirá, mediante el reciclado, la cantidad de basura que genera la Ciudad y detendrá la contaminación producida por los rellenos sanitarios.

Nuestros activistas fueron arrestados al denunciar al Gobierno de la Ciudad por promover la contaminación y enfermar a nuestra gente. Exigiles a los legisladores porteños que cumplan la Ley Basura Cero.

El cartel que colgamos en el obelisco fue colocado por un grupo de nuestros activistas, todos ellos escaladores profesionales, que contaban con todos los equipos de protección necesarios para su seguridad. La protesta nunca implicó el corte de calles ni la interrupción del tránsito. Los cortes fueron provocados por la policía que montó un operativo desproporcionado para neutralizar nuestra protesta.

Los estudios realizados recientemente sobre muestras de líquidos que se filtran de la basura y contaminan las napas subterráneas (lixiviados) demostraron la presencia de mercurio, plomo, cromo, zinc y PCB en cantidades que superan los límites permitidos para vertidos en cursos de agua. Estos elementos pueden provocar daños renales, malformaciones congénitas, enfermedades en la piel, cáncer, leucemia, alteraciones hormonales y abortos prematuros, entre otras dolencias.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con la Ley de Basura Cero que establece la reducción de la basura a partir de la creación de un circuito de reciclado. Pero el Gobierno de Macri se niega a cumplir la Ley lo que genera la necesidad de nuevos rellenos para enviar la basura de la Ciudad y continuar enfermando impunemente a nuestros vecinos.

Meses atrás el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, firmaron un acuerdo en el que se establece la creación de dos nuevos rellenos en la provincia. Si bien aún no han declarado cuales serán los municipios que reciban la basura porteña, el Gobierno de la Ciudad solo contribuirá pagando un canon más alto por deshacerse de la basura.

No permitas que el gobierno le ponga precio a la salud de nuestra gente. Hacé click aquí y exigí el cumplimiento de la Ley Basura Cero.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

Narrar doce mil años de infancia

Roberta Iannamico (Bahía Blanca, 1972) vive en Villa Ventana y es una reconocida poeta. Autora de libros como: Mamushkas; El collar de fideos; El zorro gris, el zorro blanco, el zorro colorado; Tendal y Celeste perfecto . El año pasado la revista El niño Stanton le dedicó un número especial, que incluye un ensayo sobre su obra.

Para chicos escribió Nariz de higo, y adaptaciones de cuentos clásicos infantiles a nuestras tradiciones en la colección A leer con pictogramas. También es coautora de los libros de lectura En patines 1, y Los libros del Caracol 1, 2 y 3.

Aquí nos cuenta sobre el proceso colectivo de escritura de Bajo las estrellas: 12.000 años de historias bonaerenses y sobre la recepción que está teniendo entre los lectores grandes y chicos.

¿Cómo surgió el proyecto de este libro, que fue financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional del Sur y el programa UBACyT?

—El libro surgió en el 2004, por iniciativa de Alejandra Pupio, que en ese momento estaba a cargo del área de arqueología del Museo Histórico de Bahía Blanca. Ella quería, mediante una obra de teatro, un trabajo de narración o algo así, acercar y hacer conscientes los conocimientos que nos proporciona la arqueología acerca de la vida de los pobladores originarios de estas tierras: para eso me convocó. Creo que en el primer encuentro conversamos acerca del tratamiento que le daban a este tema en las escuelas –casi nulo, cuando no prejuicioso y estereotipado–, y es por eso que surgió la idea de hacer un libro que pudiera leerse en las escuelas, y también que pudiera hacer circular un saber que generalmente no sale del ámbito académico. Así que me pasó información como para que fuera entrando en el tema y yo fui pensando cómo podía ser el libro, teniendo en cuenta el concepto de microhistoria que habíamos conversado con Alejandra.

¿Por qué eligieron intercalar en Bajo las estrellas. 12.000 años de historias bonaerenses relatos protagonizados por niños de los pueblos originarios que habitaron en el pasado la provincia de Buenos Aires con las voces de niños urbanos actuales marcados por la exclusión y la desigualdad?

—Con el equipo de trabajo armado (Clara Domini como ilustradora, Juan Luis Sabatini como diseñador y Alejandra y yo como autoras) conversamos con Reinaldo Merlino, que en ese momento era el director general de los Museos de Bahía Blanca, las primeras ideas sobre el proyecto. Él destacó sobre todo el peso político que el libro tenía y sugirió que no fuese un libro que solo hablase del pasado, sino que incorporara de alguna forma la presencia directa del presente. Eso coincidía en un ciento por ciento con nuestro objetivo: que fuese un libro informativo sobre el pasado que de alguna manera ayudara a pensar nuestro presente. Pensamos y le dimos mil vueltas a la idea hasta que se nos ocurrió la estructura y el formato total del libro.


Escuchemos dos de los cuentos:









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lunes, 22 de septiembre de 2008

¡Cuidado! Puede llegar a la Argentina

Software detecta las mentiras en los discursos políticos

El programa ya es utilizado para analizar las palabras emitidas por los candidatos a la Casa Blanca. El método se suma a los numerosos ya existentes para revelar la verdad.

El investigador canadiense David Skillicorn creó un software informático que permite detectar falsedades y manipulaciones en los discursos de políticos. El científico explicó que lo que su producto permite analizar es “la tendencia de los políticos a presentar una imagen de sí mismos que les conviene para seducir al votante, pero que no refleja lo que de verdad piensan”.

Este programa ya fue utilizado para estudiar los discursos de los candidatos a la Casa Blanca, como el demócrata Barack Obama, o los republicanos John McCain y Sarah Palin. Sobre el primero los resultados señalan que es el que recurre a lenguaje manipulador con más frecuencia. Del segundo se señaló que “se parece mucho a alguien clínicamente deprimido”.

Cada vez la sociedad le da mayor importancia a los resultados emitidos por estos aparatos. En la India, una mujer fue condenada a prisión, luego de que un detector de mentiras cerebral señalara que mentía sobre su inocencia. En Estados Unidos ya hay dos empresas que se dedican a comercializar este tipo de productos.

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jueves, 11 de septiembre de 2008

Complotes

La próxima estación, el documental de Pino Solanas, es el relato de un complot que ya dura veinte años para cargarse nuestros trenes.

Anteanoche fui al cine Gaumont para el estreno de La próxima estación, el documental de Pino Solanas sobre la destrucción de los ferrocarriles argentinos. La película es excelente: bien pensada, bien filmada, bien montada, te deja con el gusto más amargo, con el mejor rencor. Las imágenes de los talleres ferroviarios convertidos en inmensos cementerios de vagones pudriéndose despacio, las charlas con funcionarios que no tienen ni idea ni les importa que se note, las historias de ex trabajadores que siguen defendiendo la función que ya no tienen son conmovedoras: el relato de un complot que ya dura veinte años para cargarse nuestros trenes. Pero lo más jugoso vino después de los aplausos, ya en el hall.

–Che, nos salió perfecto. ¿Viste cómo lo están pasando en todos lados?

Le decía un cuarentón a otro, camperas oscuras, uno bigote, otro barba, y yo traté de acercarme para escuchar mejor.

–Sí, y pensar que no había forma de que los vagones se prendieran. Menos mal que al final pintó el trosco con la sudadera y los hizo cagar.

–Sí, increíble, ahora todo el mundo está hablando de esto. La verdad que fue un éxito.

Dijo el bigote y justo entonces se acercó Solanas. Los dos cuarentones lo abrazaron, lo felicitaron.

–Genial, maestro, está buenísima.

–No, los que estuvieron geniales fueron ustedes, hermanitos. Todo salió como lo habíamos planeado. Ahora sí que se va a hablar de esta película. Y de paso le complicamos las cosas al gobierno.

–Bueno, hicimos lo que pudimos.

Dijo el bigote, y el barba se acordó de un detalle:

–Che, Pino, ¿y no sabés cómo va a titular Clarín mañana?

–No, me parece que ahí perdimos. Yo los llamé, les ofrecí toda la plata que habíamos juntado pero me dijeron que el gobierno ponía mucho más y que no podían hacer nada, así que van a tener que decir algo de “sabotaje”, me dijeron.

–Bueno, todo no se puede.

–No, pero qué grande. ¿Vieron la cantidad de giles que se creyeron que de verdad fue la gente?

–Sí, cómo los cagamos.

(Mi estimado lector, muy buenos días: el test se ha terminado. Si usted realmente se creyó esto que acaba de leer, ya está maduro para ir a la próxima conferencia de prensa de cualquier ministro, vivarlo y aplaudirlo. Si no, por favor, siga participando.)

Martín Caparrós

Fuente

Gracias Pablo Ciolfi.


sábado, 30 de agosto de 2008

Clase media argentina


¿Es o se hace?
Paola de Pietro/Roxana Russo

Los sectores medios fueron víctimas de los vaivenes económicos de la Argentina: históricamente representaban el 80% de la población, bajaron hasta el 60% en 1973, al 55% en 1989 y en 2002 llegaron a representar tan solo el el 20% de la población. Hoy la mitad de los argentinos pertenece a la clase media.

Ls contradicciones, el individualismo, su relación con los medios de comunicación, el consumo desmedido, su efímera unidad con los piqueteros a finales de 2001. Los rasgos de identidad de una clase que marca el humor social en Argentina.

clase-media.mp3



sábado, 26 de julio de 2008

Ley de basura cero

El Gobierno de la Ciudad quiere abandonar la implementación del plan integral de residuos que prevé la Ley Basura Cero y como alternativa presenta un programa sin un contenido y de baja escala, que, de ninguna manera, logrará los objetivos de reducción de la basura que establece la norma.

Actualmente la Ciudad de Buenos Aires genera 5.000 toneladas diarias de basura que se entierran en rellenos sanitarios en el conurbano bonaerense. Esta práctica genera gran contaminación del agua, el aire y el suelo de nuestra gente.

La Ley Basura Cero ordena la instalación de contenedores diferenciados en toda la Ciudad, la recolección diferenciada de residuos húmedos y secos o reciclables y la instalación de “centros verdes” donde se procesen y reutilicen estos últimos materiales.

De manera prematura, el ministro de medio ambiente de la Ciudad, Juan Pablo Piccardo condenó como fracaso a los contenedores argumentando que los vecinos no separan los residuos, cuando el Gobierno aún no ha realizado una campaña pública educativa para su implementación y la Ciudad no ha sido cubierta en su totalidad con los contenedores diferenciados.

Demostrale al Gobierno que sí te importa el problema de la basura en la Ciudad. Sumá tu compromiso con la Ley Basura Cero ahora. Hacé click aquí.

Entre todos podemos revivir la LEY BASURA CERO.

martes, 22 de julio de 2008

Historias desconocidas

Nuestra amiga Mariana me envía una historia que debe ser contada.

El ciruja de las letras

El sol está saliendo por el este sampedrino. Si uno mira desde el centro, ese sol está saliendo desde la zona del basural a cielo abierto, donde se depositan los residuos urbanos para su posterior desaparición, vaya a saber Dios en qué condiciones. Mientras ese sol comienza a calentar las bolsas llenas de lo que tiramos, una flaca sombra abandona un ranchito de cuatro latas -“Mis cuatro eles”, dirá él-, sin luz, sin gas, sin agua, donde estuvo hasta las cuatro de la mañana, alumbrado por una vela, leyendo La Gran Aldea, de Lucio López, que encontró entre comida, cartón, plástico y pañales en el basural.

Su nombre es Gabriel, cuenta desde el 8 de abril con 82 años, viudo desde los 22, cuando su esposa dejara este mundo junto a las gemelas que no llegó a parir.

La historia completa.