Introducción de La siesta inolvidable 2007

Introducción original
Introducción especial de Carlos Barragán
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lunes, 19 de abril de 2010

Jorge Halperín y una buena noticia

Hola a la gente de este querido blog:

Quería saludarlos y compartir con ustedes la alegría de haber sido nominado por APTRA por mi columna en el programa “¿Cuál es?”, que conduce Mario Pergolini en la Rock & Pop.

Me parece increíble estar dirigiéndome a un grupo de amigos ganados en un programa de radio que ha sido sacado del aire hace dos años y que, por la perseverancia y el talento del Tano Del Ristoro y de ustedes, sigue existiendo como una comunidad de personas que comparten una concepción de lo que debe ser la radio. Me parece un honor que en mis siguientes emprendimientos en Radio Nacional el blog también me haya concedido generosamente espacios para mis columnas y las de mis compañeros.

Les confieso que a esta altura me siento un poco gitano de las radios. Cuando uno aprende a querer un programa, al grupo con el que lo comparte y a las voces de los oyentes que se vuelven familiares, llega abruptamente la hora de las despedidas porque termina otro ciclo. Será por eso que tengo el gigantesco consuelo de recibir muchos: “Te sigo desde la época del Canoso”; “Qué suerte que te encontré”; “A esta hora me cambié de radio para escucharte”. Observo también los lugares que ocupan mis compañeros de los distintos programas – Barragán, Gillespi, Osvaldito Príncipi, Tom Lupo, Agustina, Hernán y todos los otros; el Tano Gentili y Julieta, Diego Tomasi, hoy Nora y Santiago Varela, todos, absolutamente todos son gente importante de la radio o la tele -, y me siento orgulloso de que hayamos hecho juntos buenos emprendimientos.

La radio acerca más íntimamente que cualquier otro medio, pero hoy todos sabemos el papel extraordinario que juegan los medios en la vida del país, y por eso la existencia de una comunidad de oyentes como La Siesta inolvidable tiene un significado mucho más profundo que el placer de encontrarse con almas gemelas de la audiencia, que de por sí ya es gratificante. Y, en ese sentido, la comunidad que formamos se banca cambios de programas y de emisoras, etc., es algo más trascendente y tiene que ver con compromisos que ustedes y nosotros asumimos con ciertos principios y cierta visión de país.

Perdón porque estas líneas se me deslizaron un poco hacia el discursito. Quise precisar el significado de lo que compartimos y el sentimiento de pertenencia que me hace querer compartir una alegría de trabajo.

Siempre con ustedes.

Jorge Halperín.
Abril 18 de abril de 2010.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Interesante entrevista a Alejandro Apo

Falta amor por la radio

Hombre del medio como pocos, hace 34 años que Alejandro Apo (53) se metió en el éter. Y nunca más se fue. En nuestros días, su nostálgica voz acompaña a los oyentes de Continental (AM 590) los siete días de la semana: de lunes a viernes (de 23 a 1), ofrece charlas intimistas y buena literatura en Donde quiera que estés; los sábados, Con afecto (de 13 a 17) le abre la puerta al fútbol para compartir historias y anécdotas; y la cita más celebrada del ritual futbolero tiene lugar los domingos, en las transmisiones que comparte con Víctor Hugo Morales. Pero la más reciente experiencia que registra el currículum radial de Apo corresponde a la Metro (FM 95.1), donde todos los lunes comparte la mesa de Basta de todo (de 14 a 18) con Matías Martín y compañía.

¿Cómo comenzó tu vínculo con la radio?
De pibe yo era un gran oyente de radio. Recuerdo a Hugo Guerrero Marthineitz en El show del minuto. El Negro iba de 14 a 19 por radio Belgrano y yo lo escuchaba las cinco horas sin hacer otra cosa. Hasta me acuerdo de memoria los avisos que pasaba y cada vez que le hago una nota o un homenaje a Hugo, se lo menciono. Yo intento continuar esa radio clásica de climas, sugestión…

De silencios.
Bueno, pero decir silencios hablando de Guerrero, le corresponden a él, como la lectura de cuentos. Yo no me adjudico nada. Pero hay muchos referentes: Quique Pessoa, Liliana López Foresi, Eduardo Aliverti, Betty Elizalde.

¿Sentís que el medio está desprestigiado en estos tiempos?
En la actualidad, la radio entra en la superficialidad y la liviandad de la televisión, como quien dice: “Bueno, hacemos un poquito de radio”. Así se dejan de lado los códigos del medio. Pero la radio es imbatible, porque resiste el embate de la computación y de la televisión. Creo que falta amor por la radio. Yo intento ser un modesto seguidor de las personas que hacían una radio de climas, para mantener la fascinación que despierta el medio en la gente, ese ambiente intimista.

De hecho, el vínculo que establecés con tus oyentes es muy cercano. ¿Es real la historia del hombre que te mandó una carta documento?
Sí, claro. Yo me asusté cuando la recibí. La abrí y decía: “Demando a usted porque me privó de la siesta de los sábados”. El tipo me escuchaba a la tarde y cuando se quería dormir, la mujer lo empezaba a zamarrear para hacer la salida del sábado a la noche. Por eso me demandaba. ¡Un genio el tipo! Los oyentes me ponen en un lugar de exigencia que es extraordinario. Encima, tienen una sensibilidad única. Comparten conmigo el programa. Hay personas como Luciano de Marcos Paz, Pocha, Susana, que son parte de los afectos.

¿La calma de la medianoche favorece tu propuesta radial?
(Alejandro sonríe con complicidad.) Ahora que el programa empieza a las 23, le puedo sacar un poco de audiencia al Negro (Alejandro Dolina); si no, me come. Los que prenden la radio antes, se quedan conmigo, pero a las doce, generalmente, se van todos… Ese Negro es un maestro, y además un amigo. (Hace una pausa y recuerda algo que lo emociona.) Me comentaron que hace poco, en su programa, promocionó mi libro Y el fútbol contó un cuento –donde aparece la extraordinaria historia Relatores que escribió él– y en cierto momento dijo: “Recomiendo no sólo el libro, también que lo escuchen a Apo a la noche”. No hay forma de competir con Dolina, tiene una audiencia de toda la vida. Además, es el único hombre capaz de poner toda la cultura de la historia de la humanidad en un bar con los muchachos. Sólo un genio como él puede lograrlo.

¿Por qué no hay más espacios como el tuyo o el de Dolina en la radio?
Es complicado porque necesitás tener detrás una estructura que a veces no coincide con el negocio. Dolina, por ejemplo, no vende mucha publicidad a la noche. ¡Es increíble! Pero tiene toda la audiencia… Ojalá contagiemos con nuestras propuestas. Es que la noche invita a contar una historia, un cuento de terror: te entretenés y también te quedás pensando.

¿Tomás como una responsabilidad esa tarea educativa que encarnás desde tu lugar de comunicador?
Me gusta mucho. Recuerdo que la Cámara Argentina del Libro le otorgó el premio Julio Cortázar a Todo con afecto (en 2000). La fiesta iba a ser a la noche en un hotel muy importante de Buenos Aires y como no tenía una idea clara del motivo de la distinción, a la tarde llamé por teléfono a los organizadores. Me atendió un muchacho al que le pedí que me dijera de qué se trataba el premio. Y me leyó: “Al programa de radio Todo con afecto por difundir el placer de la lectura”. ¡Extraordinario! “Entonces me lo merezco”, dije. Porque lo que hacemos es eso: difundir el placer que significa meterse en la fascinante historia de un libro. Para mí no es un peso ocupar ese lugar. Por el contrario, siento que para muchos es una compañía, que pueden olvidarse de sus líos cotidianos para meterse un rato en la historia que yo les cuento y estar más tranquilos. Otra cosa que nos pasa: muchas maestras del interior nos piden bibliografía para los chicos, que se enganchan a leer a través de los cuentos de fútbol. Entonces, si en un mundo que no invita a lectura –por la televisión, por la tecnología–, generamos por contagio que alguien agarre un libro y busque un rincón cómodo de su casa para leerlo, ya nos sentimos satisfechos.

Después de tantos años al aire, ¿cómo encarás tu trabajo para evitar la rutina?
Todo depende de cuánto quieras progresar, ésa fue siempre una de mis banderas a lo largo de 34 años de profesión. El domingo, con Víctor Hugo transmitimos River-San Lorenzo y yo grabé mi comentario porque me notaba lento y repetitivo. Cuando llegué a mi casa escribí una carilla entera con críticas hacia mí mismo. Aunque parezca bohemio, soy muy competitivo en mi trabajo, me preparo mucho.

Las palabras quedan suspendidas en el aire mientras Alejo se disculpa por no poder extender la charla un poco más. Lo espera la cena y después, lo sabido: el encuentro con los oyentes en su casa, la radio.

Por Mariano Pagnucco

Fuente: http://www.narrativaradial.com/

lunes, 16 de junio de 2008

Último rating de radios AM

La empresa medidora de audiencia Ibope publicó el rating correspondiente al trimestre Marzo-Abril-Mayo. Las tres primeras emisoras han descendido levemente y las subas se dieron en La Red y Radio Continental. Puedes ver el rating anterior desde aquí.


Fuente



jueves, 3 de abril de 2008

En todas partes se cuecen habas

En Info de la radio, leo esta información que comparto con ustedes.

La Mañana de Radio Continental ejerce una de las mayores manipulaciones informativas de la historia reciente de la radio (exceptuando a Radio 10)

El escandaloso y grosero lobby ejercido en las mañanas de Radio Continental, que tiene a su propio D'Elía en el micrófono y a un semioculto Coti Nosiglia que comanda el negocio del agro con la emisora, todo bajo la mirada complaciente de Víctor Hugo Morales, puede ser evadido de diversas maneras.

La información completa.