Introducción de La siesta inolvidable 2007

Introducción original
Introducción especial de Carlos Barragán
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sábado, 3 de mayo de 2008

Adolfo Castelo en La Noticia Rebelde

En La Noticia Rebelde de 1986, Adolfo Castelo examinaba de esta manera a Saadi.





Fuente: La Tele del recuerdo

sábado, 23 de febrero de 2008

Una charla entre amigos

Adolfo Castelo entrevista a Joaquin Sabina

He encontrado este archivo de audio y quiero compartirlo con ustedes. Siempre es bueno recordar a Adolfo Castelo.

La entrevista fue realizada en Radio Mitre y la obtuve desde este sitio.

charla.mp3


martes, 19 de febrero de 2008

Adolfo Castelo revela la receta de su éxito

En este reportaje realizado para el diario La Nación por Alicia Petti, nuestro querido Adolfo nos cuenta cosas sobre Mirá lo que te digo.

Una charla imperdible.

sábado, 2 de febrero de 2008

Entrevista de Jorge Lanata a Adolfo Castelo

Esta es la segunda y última parte de una entrevista realizada por Jorge Lanata a Adolfo Castelo.

castelo-lanata2.mp...

Este material es gentileza de Jorge Arabito.

Que lo disfruten.

sábado, 26 de enero de 2008

Entrevista de Jorge Lanata a Adolfo Castelo

Esta es la primera parte de una entrevista realizada por Jorge Lanata a Adolfo Castelo.


castelo-lanata1.mp...

Este material es gentileza de Jorge Arabito

Espero que lo disfruten.

sábado, 19 de enero de 2008

Especial de Adolfo Castelo. Parte 3

Llega la noticia que nunca hubiésemos querido escuchar.

21:44 | TENIA 64 AÑOS
Murió Adolfo Castelo

El periodista y conductor sufría desde hace años un cáncer de pulmón. Inteligente e irónico, era un referente del humor absurdo. Por sus trabajos en TV y radio se ganó el respeto de la crítica.

Murió Adolfo Castelo. Y no es una noticia más.

Clarín.com


Primeras repercusiones

Mario Pergolini habla de la muerte de Adolfo Castelo




Magdalena Ruiz Guiñazú tiene una comunicación telefónica con Joaquín Sabina y Jorge Lanata




La última de Adolfo Castelo

Si alguna vez he dado más de lo que tengo
me han dado algunas veces más de lo que doy.
Se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo
y puede que no exista el sitio a donde voy.

En la última entrega de los premios Martín Fierro 2004, el periodista argentino Adolfo Castelo anunció que el cáncer de pulmón que le aquejaba había desaparecido. El pasado martes 23 de noviembre Castelo moría en Buenos Aires, haciendo llover en toda la república mientras se llenaba de tristeza el sentimiento de los connacionales.

Adolfo Castelo tenía 64 años. Se destacó como periodista y humorista, tanto en radio como en televisión. Y en la actualidad en la publicación TXT. En todos los medios se reconocía su humor y su ironía. Sarcástico a más no poder, hizo reír durante años a varias generaciones sin dejar de ser un crítico al poder y un luchador por los derechos humanos. Pero la pasada semana hizo llorar a los argentinos cuando incansables muestras de admiración y aprecio de sus colegas y del público se hizo sentir en los medios de comunicación.

“Inconsolable” rezaba la corona de flores de su íntimo amigo Joaquín Sabina en el velatorio. Una larga amistad lo unía al cantautor español y quizás sea el responsable de que éste amara tanto a Buenos Aires. Su música ha estado presente en las radios como una despedida y el propio Sabina, llorando junto a al periodista Jorge Lanata en el aire de Radio Mitre, había ofrecido su tema “Siete crisantemos”.

En busca de las siete llaves del misterio,
siete versos tristes para una canción,
siete crisantemos en el cementerio,
siete negros signos de interrogación.

Al conocer la noticia de su fallecimiento todos recordaron sus palabras en los premios Martín Fierro, ese anuncio de buena salud del propio Castelo que poco tiempo después descubrió como un error y que voluntariamente escondió a sus amigos y colegas -como si fuese una broma- para cumplir una vez más su máxima que repetía a menudo: “Si hay tristeza que no se note”.

Siete crisantemos en el cementerio,
siete versos tristes delante de mi,
siete crisantemos en el cementerio,
siete veces no, siete veces si.
(Joaquín Sabina)

Por Alfredo Caminos


Carta enviada por un oyente a la radio el 23 de noviembre de 2004

“El blanco de las críticas”

La lluvia del martes junto a las lagrimas de familiares, oyentes y colegas inundaron las calles de Buenos Aires. Sin duda no van a olvidar a Adolfo Castelo, el de la sola L. Fueron 64 años en que no dejó nada por hacer. Durante más de dos años, desde “Mira lo que te digo”, desde las 15:00 hasta las 15:30, contó todo lo que hizo y lo que fue: Mozo, bombero, bañero, dentista, y cuantas cosas más que nadie olvidará.

Se fue una persona de los medios, una persona que hizo cambios en el medios, una persona que se hizo querer desde los medios, y también odiar, por que no. Los diferentes diarios, desde su página web, le realizaron un homenaje, hasta Infobae, el problema es que verificó mal los datos o capaz que no era una persona importante para el multimedio H. Esto es textual: El año pasado Castello recibió el premio Martín Fierro como "Mejor conductor de Radio" por su programa "Mirá lo que te digo". Cuando recibió la estatuilla, conmovido, el periodista aseguró: "Gracias, en este momento este premio es medicina". Castelo es con una sola L, y cuando aseguró que el premio es medicina, no fue el del Martín Fierro, sino el de los premios Clarín.
Adolfo Castelo se autodenominó, correctamente, “El blanco de las críticas”. Como no lo iban a criticar si leía entre líneas, irónicamente decía cosas que otros preferían callar.

No voy a despedir a un amigo, porque no era mi amigo. El único contacto que tuve con él fue cuando este año ganó el Martín Fierro y le mandé un mail para felicitarlo, y tuvo la delicadeza de responderlo y agradecerme “por el aguante”. Como no iba a aguantarlo si él me aguantó a mí haciéndome reír en mis angustiosas tardes. Como no iba a aguantar a la persona que formó un equipo brillante y unido. Un equipo que sigue para adelante pero que erróneamente dice “gracias por el aguante”, no es ningún aguante, es el lugar que se han ganado los alumnos de su maestro.

La alegría que siempre lleva la cara de Lalo Mir, no pudo ocultar la tristeza que sentía. Se acercó a su lado y el color rojo tiñó su cara acompañado por un caudal de lagrimas, las mismas que se observaban en todos los rostros de los presentes que fueron a darle el último adiós a una persona que ocupó siempre un lugar en el corazón.

El dúo Castelo-Mir eliminó por varias semanas el “Mitre informa primero de las 15:00”, ya que al cierre de uno y al comienzo del otro programa se juntaban a ironizar e improvisar sobre algunos temas de actualidad.
Pude observar a una Lorena Maciel apabullada por la tristeza, y a un Gillespi, que estuvo al lado de su colega e hija de Adolfo, Daniela Castelo, tratando, por decirlo de alguna manera, “de hacerle el aguante”. No hablo de los demás porque en el momento que estuve nos los vi.

Quince minutos me bastaron para despedirlo en la Legislatura Porteña, no me acerqué a verlo, tal vez por miedo, o sólo porque quería recordarlo despierto. Mi novia se acercó y me contó que seguía con su gorrita negra, lo único oscuro de una persona tan clara (en todo sentido).

Mauro Arlando


Ciudadano ilustre

Homenaje a Adolfo Castelo en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires

Se hizo entrega a las hijas del periodista de la distinción de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires que el Cuerpo legislativo votó en octubre de 2004.

El acto homenaje que tuvo lugar el lunes 15 de mayo, contó con la presencia de diputados de la Ciudad, personalidades del periodismo y de la cultura. Concluyó con la participación musical de Iván Noble y Gillespie.

La Legislatura de la Ciudad homenajeó el lunes 15 de mayo al fallecido periodista Adolfo Castelo en un emotivo acto que tuvo lugar en el Salón Dorado-Hipólito Yrigoyen del Palacio Legislativo. En él se entregó a las hijas, Daniela y Carla Castelo, el diploma de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires que fuera dispuesta para el reconocido periodista por la Ley 1457 sancionada 4 de octubre de 2004, poco antes de su fallecimiento.

Del acto participaron los autores del proyecto que dio origen a la mencionada ley: el Diputado Norberto La Porta (Presidente de la Comisión de Cultura) y Claudio Ferreño (Diputado mandato cumplido). También los legisladores de la Ciudad Juan "Chango" Farías Gómez (Ciudadano Ilustre de la Ciudad), Facundo Di Filippo, y el Diputado Nacional Miguel Bonasso. Se hicieron presentes además destacadas personalidades de los ámbitos periodístico y cultural, entre ellas, Jorge Guinzburg, Jorge Lanata, Graciela Borges (Ciudadana Ilustre de la Ciudad), Iván Noble, Gillespie, Juan Alberto Badía, Lorena Maciel, entre otros.

En la apertura del evento, el legislador socialista Norberto La Porta dijo: "me parece que este es un acto de estricta justicia" y luego se refirió a Castelo como un "hombre al que le sobraba algo: valentía y sinceridad para decir las cosas". "Aquí estamos honrándolo en esta Casa, que levanta su imagen y se honra a sí misma evocando a Castelo" dijo el diputado que, al concluir, citó al homenajeado: "recordar a una figura como Castelo es medicina no sólo para los porteños sino para todos los argentinos".

"Siempre se dijo que en la Argentina la justicia es lenta, este es un ejemplo de ello. Creo que la Ciudad y la Argentina fueron injustos con Adolfo, puesto que todo homenaje en vida hubiese sido más valioso", dijo Jorge Ginzburg desde el estrado. Luego finalizó: "creo que este homenaje es muy justo, pero qué bueno hubiese sido que se realizara 5 o 6 años antes".

Por su parte el periodista Jorge Lanata opinó, en el mismo sentido, que "los homenajes se hacen en vida, lo decimos siempre y nos volvemos a equivocar". Luego relató con humor y nostalgia momentos vividos con su colega y amigo y algunas "enseñanzas" dejadas por Castelo.

También las hijas lo recordaron, agradeciendo a la Legislatura y a todos los presentes, "me gusta que esto pase porque veo todas juntas las caras de los amigos de papá (...) me hubiera gustado que esta distinción la hubiera recibido él", dijo una de ellas.

Luego de la proyección de un video breve en el que se recorrió el paso de Castelo por los distintos medios, el acto culminó con la interpretación de un tema por Iván Noble y Gillespie, elegido desde España por Joaquín Sabina.
Adolfo Castelo nació en Buenos Aires el 29 de agosto de 1940. Fue fundador de las revistas "Salimos", "Mercado", "Cuatro Patas" y "TXT Textual". Integró diversos programas de Radio, entre ellos: 'Las mañanitas de Radio Libertad', 'Fontanashow', 'Demasiado tarde para lágrimas', 'Claves para bajar de la cama', en Radio Belgrano; 'Uno por Semana' en Radio Continental, 'Turno Tarde' en Radio Mitre y 'Mirá lo que te digo' comenzando en Radio del Plata y prosiguiendo en Radio Mitre. En la televisión, fue partícipe de los siguientes programas: "Semanario Insólito" que se emitía por Canal 7 en el año 1982, la "Noticia Rebelde", "Supershow Infantil", "Imagen de Radio", "Club de Hombres", "Muestra gratis", "Asociación ilícita", "Gemelos", "Medios Locos" y "Día clásico". Produjo el programa humorístico "Cha, cha, cha", también "Día D" y fue intérprete y guionista de la filmografía "Cantaniño cuenta un cuento", en 1979.

Información producida por la Dirección General de Prensa y Difusión


Adolfo, queremos seguir recordandote de esta manera:

El blanco de las c...

Chau GENIO.


sábado, 12 de enero de 2008

Especial de Adolfo Castelo. Parte 2

El 4 de enero de 2004 el periodista de Clarín Miguel Frías le hacía este reportaje.

"Todo me costó mucho, soy hijo de la lucha"

Mientras lucha contra un cáncer de pulmón, sigue haciendo radio y dirigiendo la revista TXT. Está arrepentido de haberle dedicado tanto tiempo y energía a su trabajo y descuidado los afectos.

Ni el calor bochornoso; ni el sol recto, de mediodía de verano; ni la adversidad. Nada doblega el garbo de Adolfo Castelo. Alto, espigado, elegante, avanza por el asfalto ardiente de Las Cañitas con las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón y el saco abierto. Su camisa negra contrasta con el ambo claro; sus anteojos, de sol, son modernos y curvos. Dos chicas jóvenes lo saludan y él les responde con una sonrisa de bon vivant vagamente melancólico. Un policía, un cuidador de autos, varios hombres que almuerzan sobre la calle Báez, en ese orden, lo detienen para preguntarle cómo está.

"Es extraordinario recibir este aliento —dice, ya sentado a una mesa en la calle—. Pero en los días en que no me siento bien qué voy a responder: me quedo en casa." Castelo, adorado por su humor absurdo, su inteligencia y su capacidad de improvisación, está dando batalla contra un cáncer de pulmón. Sin condescender a la queja ni a la autocompasión, en noviembre aludió al tema al recibir el Premio Clarín Espectáculos como mejor conductor de radio. Y hace días, en TXT, la revista que dirige, cambió su foto con pelo por una actual.

"Había escrito sobre las coimas en el Senado y pensé que si me había sacado la gorra en el Colón como diciendo acabemos con esta farsa, debía hacer lo mismo con la foto. No puedo aparecer en la revista con el pelito, porque es mentira. Entonces decidí cambiar la vieja foto. Mi médico me felicitó: me dijo que era muy bueno para mí y para la gente que tiene el mismo problema."

¿Cómo te sentiste al recibir el Premio Clarín Espectáculos?

Fue una noche impresionante. Estaba en casa, no me sentía bien y sabía que sería un gran esfuerzo ir. Quería saber si podían adelantarme quién ganaría. Pero no lo hicieron. Finalmente, Guinzburg me apretó y fui. Cuando anunciaron el premio, sentí que se me quebraba el pecho. Aunque tengo experiencia en situaciones difíciles, caminé hasta el escenario temblando, sin saber si podría subir. Arriba, sentí que ya podía todo. Y el aliento de la gente... Es una suerte que me quieran tanto: un milagro que no tengo interés en explicarme.

Después te quitaste la gorra...

Después de los agradecimientos me quebré. Decir que el premio era también medicina fue la mejor síntesis que encontré. Y la verdad: los estudios posteriores mostraron un gran mejoramiento. Fue eso más los huevos que pongo: me he bancado todo.

Voy a dar vuelta esto. Aunque no quiero hablar tanto de la enfermedad. Estoy en medio de una pelea feroz. El premio fue muy importante para mí, mucho más que para cualquier otro tipo.

En uno de los últimos editoriales de TXT te mostraste arrepentido de haber puesto tanta energía en el trabajo...

Por un lado, mi entrega me devolvió una adhesión conmovedora, sorprendente. Por otro, me cuestiono mis abandonos. A mis hijas las descubrí de grandes: es imperdonable. Cuando yo hacía La noticia rebelde, estaba ciego, sólo conocía el trabajo.

Ahora necesité de mis afectos y los tuve.

En esa nota recordaste los tiempos en que escribías veinte chistes diarios para el Fontana Show...
Sí.
Escribía la mitad y no podía más. Llegué a golpearme la cabeza contra una pared porque no se me ocurría nada. Cacho era estricto y tenía memoria prodigiosa. Una sola vez afané un chiste de Selecciones, de un año antes, y se dio cuenta. Yo me quería matar. Estaba loco: miraba diccionarios para ver si alguna palabra me sugería un gag. Era feroz. Pero me entrenó.

¿Tu humor necesita alguna complicidad intelectual?

No. El humor más absurdo está en la cancha: manejamos ese código. Yo prefiero que el que escucha ponga el remate. Y no aspiro a que se ría. Prefiero un ¡Qué hijo de puta! a una carcajada. Y que los programas tengan una posición frente al mundo.

¿Semanario Insólito y La Noticia Rebelde fueron las matrices de gran parte del humor que se hizo en los veinte años de democracia?

Creo que sí. Desde esos ciclos, el humor fue otro. Y también influyó en el periodismo televisivo, como influyó Jorge Lanata. Se empezó a utilizar un estilo de reportaje mucho más irreverente y mordaz. En humorismo, creo que todo lo que vino después de Semanario y La noticia... estuvo inspirado o copiado, a veces descaradamente, de ese estilo. La inspiración está bien; la copia me parece desleal. Yo ya había hecho humor absurdo, como el de "Pasando revista", en radio, para diez personas.


Empezaste Demasiado Tarde para Lágrimas junto a Dolina. Pero muchos oyentes vinculan a ese estilo más con él que con vos.

¿Te molesta?

En algún momento me dolió. Después me dije que no podía ser así. La verdad histórica, que creo que Dolina no ha negado, es que yo lo obligué a hacer trasnoche. El no quería, me dijo que me hacía la gamba un mes. Pero me tuve que ir por La noticia.... Era una fórmula valedera y sigue siéndolo. Es posible que yo también me haya inspirado en otra gente, como en Macedonio Fernández y en viejos humoristas del absurdo. Pero está bien. Repito: lo inspirado no es incorrecto. Es un homenaje.

¿Sentís que Pergolini y Tinelli son en parte deudores del humor que hacían con Abrevaya, Guinzburg y Becerra?

Pergolini, tipo al que yo quiero y admiro, lo ha reconocido. Creo que ha aggiornado aquel estilo y que lo supera largamente, por una cuestión de tiempo. El resto, salvo excepciones, ha sido mezquino. Y al decir "el resto", incluyo al que sea. No está mal recordar de dónde venís, sobre todo si se te fue la mano y hacés lo mismo. Pero no quiero polémica.

Tu infancia fue dura. Alguna vez dijiste que rechazabas cualquier cosa que le sumara melancolía a la que ya tenías.

¿El humor funcionó como defensa?

Sí, seguro. Soy hijo de inmigrantes: es inevitable que sea melancólico. Tus viejos te transmiten esa nostalgia, esa angustia del que llega a un nuevo mundo. Yo, a los diez años, solía caminar por la cornisa de una casa que todavía existe, en Bulnes y Charcas. Eran tres pisos: me movía al borde del vacío, remontaba barriletes. Estaba loco. Quería enfrentar una forma de vivir vacía, triste. Con los años, mis viejos cambiaron. Pero las marcas quedan. Eso marcó mi laburo: amo la improvisación, el riesgo, la cornisa. En cuanto a la melancolía, tengo seis años de análisis que me ayudaron a convertirla en reflexión.

Además tuviste que soportar golpes duros en momentos clave de tu vida. Como la muerte de tu esposa cuando empezabas con La Noticia.

Sí, siempre fue así. Todo me costó muchísimo. Conseguí lo que conseguí por un esfuerzo fuera de lo común. So
y un hijo de la pelea. Y además tengo que poner mucha cabeza y mucho huevo. Sobre todo huevo. Así voy a dar vuelta esta situación.

Todo en mi vida tuvo un costo que hubiera preferido que fuera un poco más tierno, más blando. Ni siquiera he tenido gran ayuda de los medios: siempre llegaron a mí mucho después del éxito. Será porque tengo perfil bajo, porque no hago declaraciones quilomberas. Otros tienen prensa antes de conseguir algo. O, en el peor de los casos, cuando les está pasando algo. Soy un tipo exitoso, pero eso no está reproducido en los medios.

De todas formas, tenés una legión de fanáticos....

Y lo agradezco y no me lo quiero explicar. Eso, sumado al afecto de mi familia y mi amigos, es vital. Tengo un amigo que se fue exiliado y que vive en Italia hace 30 años. Ahora se tomó un avión y está instalado acá, me acompaña hasta al médico.

¿Y con Joaquín Sabina, que hace un tiempo también tuvo importantes problemas de salud, siguen en contacto?

A mí me pasó algo impresionante con él. Yo empecé a tener síntomas de la enfermedad en España. Me revisaron y me dijeron que tenía neumonía. Volví a Buenos Aires y me ratificaron el diag
nóstico. Fue en septiembre. Una noche, en medio de mi supuesta neumonía, recibí tres llamados a las tres de la mañana. Tenía el celular apagado y los escuché después. Era Joaquín.

Me decía que me quería mucho, que me extrañaba. Me agradecía una guitarra, que le había regalado tres meses antes, y un libro. Después me recitó un poema, un poema de homenaje.

Como si hubiera intuido...

Parece una boludez pero fue así. Me dijo: Sentí la necesidad de transmitirte esta noche todo esto. A la semana me hicieron un estudio y me dijeron: La cagaste, pibe. Y yo que pensaba que Joaquín me daba excesiva solidaridad por nada... Volvimos a hablar: él sabe que estoy enfermo, pero no de la coincidencia.

Miguel Frías
Fuente

Y luego el merecido premio.

Premio Martín Fierro

"El 22 de junio de 2004 compartimos momentos difíciles para emocionarnos, cuando se mostraron fotos de artistas que ya no están con nosotros. Como también las palabras sentidas de Adolfo Castelo quien mostró una volátil entereza junto a una hambrienta debilidad agotadora en su discurso, después de terminar un prolongado tratamiento para su enfermedad. "No es fácil... pero, en este país, ¿qué es fácil, con todo lo que nos tocó vivir...?

Téngame paciencia, me ahogo un poquito. Yo sé que estéticamente estoy como arruinado pero la realidad es otra. Este es el milagro de los médicos que me atendieron, de toda la gente que aún sin creer rezó por mí. Dios me hizo un guiño y yo me arrimé. Hoy puedo decir que mi enfermedad no está más. Esto es una demostración de que se puede... cuesta guita, eso sí.

El año que viene quiero inaugurar el premio Juan Salvador Gaviota para toda la gente que está en pelotas".

Fuente


En esos días Adolfo Castelo enviaba a sus amigos de Capin (Capital Intelectual) que editaban la revista TXT, la siguiente carta con motivo de ir venciendo a su enfremedad.

Adolfo Castelo. Gracias por el aguante.

Hola, estaba extrañando este momento, en realidad no soportaba estar sustituyendo un inconveniente por otro, (lo que la gente dice que es el progreso) pero, tampoco quisiera ser sectario, que sólo ve una estrella en el cielo.

La mañana, la tarde, la noche, si uno se lo propone es un caramelo que se chupa con los ojos, mientras parpadean tus orejas.

Es cierto que algunas veces, no hay nada tan ausente como la presencia de ánimo, y ese momento es cuando pensé que tenía una salud de soga.

Bueno, no es cierto, si hoy podemos hablar de mi sanación, si hoy podemos hablar de una resurrección, eso es posible, gracias a un nuevo vocabulario. Y ahí aparece la caricia y el enorme valor terapéutico de la palabra.

A los que acompañaron con sus deseos, con sus plegarias, con el Dios de sus pensamientos, llegaron y están en mi cuerpo.

La sabiduría de mis médicos, la fuerza de espíritu y mi certeza que se podía y la fe en mi Dios de quien volví a acordarme y que me hizo un guiño cómplice, hicieron este milagro.

Nuestra relación, no olvidemos que se inicia como corresponde con un gigantesco compromiso artístico y moral en tiempos en que imaginamos que si le quitáramos el culo a los corruptos les impediría sentarse entre personas de honor. Bueno lo seguimos pensando, y no nos va tan mal.

Recordemos que los seres han entregado a la humanidad el lenguaje, la palabra, y para entender la realidad no hay ni habrá nada mejor que el amor, la amistad y la palabra.

Como lo real nos parece poco, le sumamos ideología, eufemismos, metáforas hasta ebriedad para ver en las cosas el doble de lo que hay.

No es necesario. Disfrutemos de la lógica de lo mejor.
Esto lo hicimos de verdad, todos.
Hasta las próximas buenas noticias, que siempre las hay.

Adolfo Castelo

Gracias Andrea Persic.


El próximo sábado la última parte de este especial dedicado al más grande.

sábado, 5 de enero de 2008

Especial de Adolfo Castelo. Parte 1

Escuchemos al Rey del Monólogo





Adolfo Castelo fue un humorista, periodista, conductor televisivo y radial argentino, nacido en Buenos Aires, el 29 de agosto de 1940, y fallecido, como consecuencia de una insuficiencia producida por un cruento tratamiento de cáncer de pulmón, el 23 de noviembre de 2004, en Buenos Aires.

Biografía

Los comienzos de Adolfo Castelo tuvieron lugar en el periodismo gráfico y la radio. Fue maestro del humor absurdo y creador de memorables publicaciones; la última revista que dirigió hasta su muerte fue TXT en la cual, se originó el diario paródico "Barcelona" que aún circula en las calles porteñas.

A fines de los 50, Castelo había trabajado junto a Jorge Baccari y Anselmo Marini en el ciclo "Las ventajitas" de Radio Libertad. En los 60,condujo "Bolsa de Gatos" en Radio El Mundo junto a Fernando Salas y un ciclo de media hora que empezaba a las 2 de la madrugada (Castelo fue uno de los pioneros en el horario nocturno) en radio Porteña. En este participaron personajes como Jordán de la Cazuela, Julián Delgado, Aldo Cammarota y Quino, el padre de Mafalda.

Junto a Alejandro Dolina con quien protagonizó "Claves para bajarse de la cama" creó al entrañable Washington Tacuarembó, un mago oriental que realizaba sombras chinescas para los radioescuchas. Castelo también estaría presente en el incio del ciclo que dio nacimiento al exitoso ciclo de Dolina "la venganza será terrible"; fue durante 1987 en la madrugada de Radio El Mundo y se llamó "Demasiado tarde para lágrimas".



En esa década, marcada por el regreso a la democracia, también participó de recordados programas de televisión como "Semanario Insólito" y "La noticia rebelde". Por aquel entonces uno de sus principales amigos y socios fue el maestro Carlos Abrevaya.



Además, se lo reconoce como uno de los mentores de "Día D", el programa conducido por Jorge Lanata en el cual se foguearían los principales protagonistas del periodismo argentino actual: Ernesto Tennembaun, Marcelo Slotowiazda, Adrián Paenza, María O´Donnel, Maximiliano Montenegro, Reinaldo Sietecase, el escritor Martín Caparrós y Andrés Klippan, entre muchos otros.

Entre sus últimos trabajos radiales se encuentra "El ventilador", junto a Jorge Guinzburg, y Carlos Ulanovsky. Después de participar en "Turno tarde" condujo en Radio Del Plata, a partir de 2001, el programa "Mirá lo que te digo" junto a Luisa Valmaggia y Jorge Halperín. El espacio pasó luego a Radio Mitre, momento en el que se incorporaron Lorena Maciel, Jorge Halperín, Carlos Barragán, Gillespi y Marcelo Palacios.

En octubre de 2004, en una de sus últimas apariciones radiales, Adolfo Castelo anunció que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de la que era oriundo lo había declarado ciudadano ilustre.

A Adolfo Castelo, se le declaró el cáncer en 2003, a la vuelta de un viaje a Galicia, la tierra natal de sus padres. Luchó contra éste, hasta que en junio de 2004, aseguró que había logrado expulsar la enfermedad de su cuerpo. Pero el gran esfuerzo por combatir la enfermedad generó complicaciones que devinieron en su fallecimiento.

Espero que les guste y sientan la misma emoción que sentí yo al armarlo.
Las partes 2 y 3 saldrán los sábados 12 y 19 de enero.

Fuente